Envolvía la cuerda alrededor del clavo, como si cada vuelta fuera una promesa, un pacto entre mis manos y el trompo. Sentía una emoción tan pura, esa mezcla de euforia y libertad que solo los niños conocen cuando el cuerpo se entrega sin reservas en la magia del momento. Tenía apenas diez años, pero me creía una experta, una pequeña maestra de los giros. Me paré en el lugar exacto, adoptando la pose de alguien que sabe lo que hace, aunque en realidad, solo estuviera dando mis primeros pasos en...
Leer masSe mira en el espejo y, al observar las cicatrices que adornan su rostro y cuerpo, siente una mezcla de nostalgia y aceptación. Lo que para otros son simples marcas, a menudo vistas con curiosidad o desaprobación, para ella representan algo mucho más profundo. Cada cicatriz es un testimonio de lo vivido, de cuánto ha amado, de cómo ha sufrido, y de cuán plenamente se ha entregado. En su corazón, ya no son simplemente huellas de sufrimiento, son: “cicatrices de amor”, recibidas en momentos de...
Leer masEra una noche silente, alrededor de las 10, cuando mis hijos y yo esperábamos en casa, el regreso de mi esposo. Había estado ausente unos días, trabajando en el campo y cosechando la tierra, una tarea que ama profundamente. De pronto, el sonido de mi celular cortó la quietud: era él, y su voz cargada de preocupación. Me informaba que el vehículo en el que viajaba se había detenido, su motor ya no respondía. Me pidió que “su morena” fuera a su encuentro. En ese instante, mi mente voló hacia la...
Leer masEllos caminaban con paso firme, dejando tras de sí huellas que resonaban como susurros de esperanza. Cada paso era un recordatorio de que la meta estaba más cerca. El cansancio intentaba abrazarlos, y la incertidumbre se cernía sobre ellos como una sombra, pero no se detuvieron. Llevaban en el corazón un sueño profundo, un anhelo ardiente. La luz refulgente de una estrella brillaba sobre ellos, guiándolos como un faro en la oscuridad, susurrando al viento: "Ya casi, no se detengan, están más...
Leer masUna vez más, las manecillas del reloj avanzan implacables. Mientras observo las pocas horas que restan para que el año 2024 termine, me embarga una profunda sensación de asombro y reflexión. Estos 366 días que nos regaló el calendario han sido extraordinarios, repletos de oportunidades que ya no volverán. Un año que se despide no solo con desafíos, sino con valiosas lecciones que nos han permitido crecer. Como el anciano ve el horizonte con sus ojos cansados, pero agradecido por la ruta...
Leer masHace unos días, mientras realizaba uno de mis acostumbrados trayectos matutinos, me encontré con una escena que me hizo detenerme. Era un día común, lleno de movimiento y de las rutinas habituales, cuando vi a un hombre con discapacidad visual intentando cruzar la calle. Con su bastón en mano, caminaba por el mismo trayecto que asumo había recorrido incontables veces, confiado en los sonidos familiares, el eco de sus pasos y las sensaciones que lo guiaban. Sin embargo, ese día algo era...
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