Bienvenido Diciembre y tus 31 oportunidades…

El último mes del año ha llegado, y con él, una verdad hermosa y profunda: todavía hay tiempo. Tiempo para comenzar de nuevo. Tiempo para mejorar lo pendiente. Tiempo para sanar las heridas. Tiempo para agradecer cada bendición. Tiempo para amar sin límites. Tiempo para crecer hacia la versión que Dios soñó para ti. Diciembre no es solo la recta final; es una página en blanco llena de oportunidades.

La Palabra Secreta: Permiso

Desde nuestra infancia, la palabra "permiso" ha sido una llave que usamos hacia afuera: ¿Puedo salir? ¿Puedo jugar? Crecimos bajo la guía protectora de adultos que establecían límites por nuestro bien. Sin embargo, al llegar a la vida adulta, olvidamos que esta sencilla palabra guarda un poder transformador cuando la usamos hacia dentro

Pedirnos permiso a nosotros mismos es uno de los actos más profundos de libertad, honestidad y crecimiento espiritual que podemos ejercitar. En la vida adulta, este ejercicio ya no depende de otros; es un acto de conciencia, responsabilidad y fe.

Diciembre es un recordatorio silencioso de que el tiempo avanza, pero también nos entrega un mensaje lleno de esperanza: 31 días para elegir, crecer, sanar, servir y amar. Para escribir lo mejor de este año, necesitamos darnos permiso.

Estos son los permisos más importantes que puedes darte en este mes de diciembre para vivir con propósito y plenitud:

1.   Permiso para Elegir correctamente.

Por mucho tiempo, elegimos desde el miedo, la duda, o buscando la aprobación de otros. Elegimos para agradar, encajar o evitar el conflicto. ¡Pero nunca es tarde para cambiar! Date permiso de elegir lo que realmente te impulsa hacia la vida que Dios ha diseñado para ti. Date permiso de decir “esto sí” y “esto no” con convicción. Date permiso para equivocarte, aprender y volver a intentarlo con más sabiduría.  Toda elección consciente es un acto de fe. Es una forma de decirle al Señor: “Me doy permiso para seguir tu voz, para que seas Tú quien guíe mis decisiones.”

2.   Permiso para Amar sin reservas.  

El amor duele cuando se entrega a quien no sabe cuidarlo, pero sana cuando se da desde un corazón libre. A veces, el miedo a sufrir nos vuelve cautos y calculadores, cerrando la puerta a la plenitud. Date permiso para amar con autenticidad y sin las cadenas del resentimiento. El amor verdadero siempre necesita permiso para expresarse sin miedo.

3.   Permiso para Desechar lo que no suma.

Hay cosas, personas, hábitos, e incluso pensamientos que ya no forman parte de tu propósito. Aferrarte a lo que te resta solo retrasa lo que te pertenece. Date permiso para soltar. Soltar no es perder; es ganar el espacio para que lo bueno y lo que suma pueda llegar a tu vida.

4.   Permiso para Sanar y volver a abrir el corazón.

Las heridas, traiciones y decepciones pueden cerrar el alma. Sanar es un proceso, pero abrir el corazón nuevamente es una decisión consciente. Date permiso para volver a sentir, confiar e intentar otra vez. Cuando abres el corazón desde la sanidad, no desde la necesidad, amas con claridad, madurez y sin ataduras.

5.   El Permiso más importante: Dejar que Dios dirija.

En un mundo lleno de ruido, la voz de Dios es la única guía infalible. No existe permiso más poderoso que el que le entregamos a Él para tomar el timón de nuestra vida. 

Hoy, dile: “Señor, toma mi vida, mis decisiones, mis miedos, mis sueños. Te doy permiso para obrar en mí.” Ese permiso es el que transforma destinos, abre puertas imposibles y nos conduce a la plenitud.

Te invito a darte permiso de limpiar tu corazón, tus relaciones, tu vida espiritual y tu entorno. Permiso para decir "no" sin culpa. Permiso para reconocer que tu paz es un regalo que debes proteger. Lo que no suma, resta. Y lo que resta, estanca. No importa lo que quedó incompleto o lo que te hirió. Hoy amanece y tienes 31 nuevas oportunidades para avanzar hacia la vida que Él soñó para ti. ¡Atrévete a usarlas!, mientras esperamos nuestro destino final: el Cielo.

«Él sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas.»

(Salmo 147:3 (RVR1960))

 

¡Feliz y bendecida semana!

 

Con cariño,

 

Nataly Paniagua